En Ecuador trabajan alrededor de 800 mil niños, foto: Santiago González
Allá (en Ambato) todos trabajamos, pero por las explosiones el negocio está malo, mi mamá decidió que debíamos salir a otra ciudad por lo menos por un mes, dijo Vicente. Alcides indicó que cada lustrada cuesta 25 centavos, mientras señalaba hacia las lomas de Andrés de Vera, (Portoviejo) donde están viviendo.
Estos menores son parte del alto número de niños que trabajan en las calles del país. Abandono del hogar por parte del padre o de la madre o falta de recursos económicos en la familia, son las principales razones que obligan a los niños, niñas y adolescentes a enfrentarse cada día al mundo con un cajón de limpiar zapatos, vendiendo caramelos o cualquier artículo e, inclusive, algunas piden limosna para completar el valor que diariamente deben llevar a sus viviendas.
DERECHOS NO SON RESPETADOS
Los menores que trabajan, sus derechos como niños no son respetados, porque la mayoría no asiste a centros educativos regulares y, si lo hacen, tienen temor al estudio y el rendimiento es bajo. Tampoco tienen derecho a la integridad física, porque muchos son abusados sexualmente por otros adolescentes o mayores, inclusive familiares.
Estos menores son parte del alto número de niños que trabajan en las calles del país. Abandono del hogar por parte del padre o de la madre o falta de recursos económicos en la familia, son las principales razones que obligan a los niños, niñas y adolescentes a enfrentarse cada día al mundo con un cajón de limpiar zapatos, vendiendo caramelos o cualquier artículo e, inclusive, algunas piden limosna para completar el valor que diariamente deben llevar a sus viviendas.
DERECHOS NO SON RESPETADOS
Los menores que trabajan, sus derechos como niños no son respetados, porque la mayoría no asiste a centros educativos regulares y, si lo hacen, tienen temor al estudio y el rendimiento es bajo. Tampoco tienen derecho a la integridad física, porque muchos son abusados sexualmente por otros adolescentes o mayores, inclusive familiares.
Los niños que trabajan se dedican a la venta de caramelos, a lustrar zapatos, o son recolectores de basura. Este último trabajo fue calificado de alto riesgo, por cuanto su salud se deteriora por el contacto con los desechos.
Los niños trabajadores no disfrutan de una vida digna porque no tienen condiciones socioeconómicas que le permitan un desarrollo integral.